No creemos que las luchas de religión estén superadas, el mundo sigue dividido. Y tampoco creemos que se lleguen a superar nunca, porque las personas somo imperfectas, y tendemos a dramatizar y a irnos a los extremos, utilizando las creencias y religiones como armas y escudos.
Ágora fue estrenada en EEUU el pasado 28 de mayo de 2009 en dos salas de cine, alcanzando una recaudación ridícula de tan sólo 432.000 dólares. La gran superproducción de Amenábar fracasó estrepitosamente en el principal mercado cinematográfico del mundo y, con ello, arrastró a la película al fiasco comercial.
¿Por qué no funciona en EE UU?
Muchos han sido los analistas que han intentado responder a esta pregunta, y la respuesta más común, que comparten ya los productores de la cinta es la de su enorme carga ideológica en contra de los cristianos.
El Observatorio Antidifamación Religiosa (OADIR), difundió en su momento una carta abierta al director en la que le reprochaba que Ágora «ofrece una visión sesgada en interesada entre las ciencias y la Iglesia, entre la razón y la fe», con plena consciencia de que con ello canalizará «cierto odio hacia los cristianos y hacia la Iglesia católica».
Y Estados Unidos, que es un país muy religioso y mayoritariamente cristiano y conservador, lleva años dando la espalda a este tipo de producciones; por eso era previsible el frío recibimiento dado a Ágora.
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